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Basel Ramsis: “La selección de este año se ha acercado al terreno de la ficción.”

 

Caribbean fantasy, Cinema novo, Como me da la gana II, constituyen algunos de los documentales que participan en esta edición 38 del Festival. Aunque se mencionen en esta conversación el jurado y documentalista Basel Ramsis, se niega por ética a mencionar nombres y preferencias de esta muestra, pero si me habla de tendencias y alegrías que le trae esta muestra en competencia del documental latinoamericano.

¿Cómo definiría el panorama general de competencia de documentales en este Festival?

Como cualquier otro Festival hay variedad de niveles. Diferencias de mirada. Formas distintas de aproximarse a los temas que tratan los cineastas. En general lo que nos toca a nosotros como jurado de documental nos tocó esta variedad en una forma bastante clara porque teníamos 26 películas. Aunque había algunos países latinoamericanos que no tenían obra la mayoría sí.

Es importante destacar que hay dos películas que reflexionan sobre el propio cine y la historia cinematográfica latinoamericana. Un documental sobre el cine chileno hace treinta años y hoy, y un documental brasileño que trata el movimiento del nuevo cine en Brasil en los años 60. En ambos el cineasta intenta hacer una reflexión sobre su propio medio.

¿Nuevas tendencias en este panorama?

Hay una tendencia que a mí personalmente me alegra mucho. Es la de volver a temas sociales y hablarlos de una forma frontal, con valentía. En una forma mucha más sensible.

Después de años en el que dominaba en el mapa internacional del documental el de observación, en el que puedes decir que el cineasta está fuera, observando desde una distancia. Ahora hay una tendencia que está clara en el Festival de Cine de La Habana, es el momento de que los cineastas se inmiscuyen más en la sociedad en asuntos muy claros.

Empezamos a volver a ver documentales muy interesantes sobre prostitutas en México, sobre mujeres maltratadas, sobre el cruce desde México hasta Estados Unidos, sobre los saleros en Bolivia.

Esto me alegra porque yo he estado mucho más interesado en el cine social, que no es un cine malo, sino que ha desarrollado bastante el lenguaje cinematográfico.

Sobre ambos lenguajes cinematográficos el documental y la ficción ¿cuánto se han mezclados en esta muestra?

La puesta en escena está presente en la ficción y en el documental. En los documentales está presente siempre, aunque sea mínima. Esto es algo que a veces no nos damos cuenta. Recuerdo una frase de un cineasta muy famoso explicando que Michael Moore hace un documental nuevo porque utiliza la estructura dramática.

En ese sentido, el documental como un producto cinematográfico su cuerpo principal es el drama, el debate, el juego, y el uso del drama que das, que no es hacer al espectador llorar, sino como contar una historia. Qué tipo de estructura tiene la historia, qué conflicto cuentas durante la película y la relación que puede establecer el espectador con los personajes.

Esto era algo que estaba en el terreno de la ignorancia, pero esto se ha comprendido rompiendo fronteras entre la ficción y el documental. Podemos decir que son los dos un acercamiento hacia la realidad, hacia la vida, utilizando estrategias diferentes a veces.

Si decimos que no hay fronteras entre los dos terrenos abre mucho más el área de influencia del documental en la ficción y viceversa.

A veces se falla, o no sale cómo quería el cineasta, pero esto no significa que no se puede. La selección de este año se ha acercado mucho al terreno de la ficción.

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