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Bertha Navarro: “tengo una militancia de lo latinoamericano”

En un encuentro con Bertha Navarro, Coral de Honor de la edición 40 del Festival la productora realizó un repaso sobre su carrera en el cine, un arte que reconoce como el más colectivo de los trabajos.

“Mis inicios fueron azarozos. Empecé dirigiendo documental y terminé produciendo.De cierta forma me gusta porque hice las películas que queríamos hacer. Como dice Guillermo del Toro para Bertha Navarro no existe “el no existe”, expresó en un intento de definir su gran labor como productora, en una cita que terminó siendo una clase magistral sobre la producción.

Reconocida por su trabajo junto al cineasta Paul Leduc, Navarro, recordó entre risas que “nuestra relación acabó en pareja”.  Sobre el tiempo en que comenzaron a trabajar juntos, a propósito del filme Reed, México insurgente  explicó que en esos “momentos del cine mexicano donde iniciamos, se le llamó cine independiente. La industria no nos dejaba entrar, estaba un poco caduca también, y comenzamos a hacer estas películas sobre la revolución mexicana. Vimos la revolución mexicana desde otro lados, desde una mirada socialista.”

Sobre las películas de la década recalcó: “empezó a abrir otra perspectiva de nuestro cine. Y después de ellas llegaron las de Cazals, Ripstein,entre otros, y surge otra manera de narrar el cine mexicano.

Sobre los retos productivos en el cine de corte histórico, como Reed… la productora explicó que filmarlo desde “la visión de la gente del pueblo hace que se vuelva más sencillo hacer el vestuario, aunque si existió bastante producción en la escenas del tren”, confesó.

En la década del 90 Navarro buscó otras vías para la crisis en que entra el cine mexicano y realiza la primera coproducción con España, rememoró.

Sobre Cronos y su relación con el cineasta Del Toro, recordó: “yo lo conocí por mi hermano Guillermo Navarro, quien me dijo, este chico es muy talentoso y estudió maquillaje en New York, porque para el cine que quiere hacer aquí no hay maquillista en México. Yo hacía Cabeza de Vaca y dije: ah, bueno, que venga de maquillista.”

“A mí lo que me interesa es la calidad y que la historia me apasione. No soy una productora que se vaya por un solo camino. La búsqueda del talento es una de las tareas fundamentales para ser productor. Yo no voy ha achicar una película jamás, porque sino puedo, no la hago. Si la hago, le doy la dimensión que tiene”.

Sobre el proceso de selección de un filme en su estado de guion, Navarro opinó que si la historia atrapa y está bien contada pues no es díficil seleccionarla.

“Tengo una militancia de lo latinoamericano, de tejer el talento”, expresó sobre su interés por producir filmes de la región.

En el cine cuando tienes que explicar demasiado, dentro de los marcos históricos, ya no vas por buen camino, indicó sobre los procesos de producción de obras como El espinazo del diablo.

Sobre sus inicios y los retos de ser una mujer productora, dijo que no fue fácil, pero se impuso. “Fue y es una batalla, pero cada vez hay más mujeres productoras, directoras, el espacio se está abriendo a través de la lucha, nadie nos lo va a dar”.

“Siempre hay que abrir espacios, hasta el día de hoy, sigo abriendo espacios. Ahora mi pelea no es la producción, sino que se vean las películas: la distribución”, puntualizó.

Navaro, habló sobre nuevos proyectos como el filme Sonora, rodada en el desierto del mismo nombre.

Sobre Cuba expresó que “todos los latinoamericanos tenemos que voltear a ver a Cuba, pues le debemos mucho”.

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