365 visitas

Ciao, Birri!

Se ha ido Birri, se fue de paseo a encontrarse con la Utopía. En la Tierra dejó el ojo y la oreja, las ganas de soñar y vivir.

También dejó una finca llamada San Traquilino, donde unos y otras cuando llegan por primera vez, se encuentra con un señor muy viejo con una alas enormes que registra la “primera telefonata” desde la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

Birri y su pirámide. Fernando, el santafecino romano también dejó en herencia a todo aquellos cinéfilos enternecidos, un Festival, el cual pasó de movimiento a cita, de borgonias a corales negros, de cine a revolución cultural.

Si este psicomago, el primero antes que Jodorwsky, inventara el término, de verdad creía que nos definimos por los otros; si en realidad creía que la otredad no es razón de marginación, sino la causa y sentido de la vida, entonces todos debemos vivir algún día, en algún momento en la Otredad.

De alguna forma Birri siempre se las ingenió para aparecer siempre en el Festival de La Habana. Daba lo mismo si venía en forma presente o en forma de celuloide y luego en píxeles. Bueno era lo lógico. Es su Festival.

Allá se fue Birri, caminando en una foto en blanco y negro junto a Julio García Espinosa, Tomás Gutierrez Alea (Titón) y Gabriel García Márquez (Gabo), cuatro sospechosos habituales; cuatro jinetes del Apocalipsis (entiéndase Revelación), donde las plagas vienen en forma de filmes y todo ser humano que le interesa se purifica con ella y sufre el gozo de filmarlas y verlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 − 7 =