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Cineastas de Cuba lamentan fallecimiento de Hilda Roo

Foto: Perfil de facebook del editor Nelson Rodríguez

Una de las trabajadoras más veteranas y queridas del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Hilda Roo, falleció este jueves 12 de octubre en La Habana a la edad de 87 años.

“Si estabas en la lista de Hilda, eso quería decir que formabas parte de algo vivo… que existías, que la película había logrado escapar de tu cabeza a la pantalla de los cines Chaplin y Yara. La llamada de Hilda, siempre era oportuna hasta para el más neurótico de nuestro gremio, porque esto implicaba poder ver cada estreno, recoger la credencial del Festival, la cartelera, la revista de Cine Cubano, la invitación, la dirección, el teléfono, la crítica, la ayuda incondicional …”, escribió en su perfil del facebook la directorta Marilyn solaya.

Así mismo la actriz Luisa María Jiménez expresó: “Todos sentimos su deceso. Cuántas veces tuvimos que ver con ella?! Cuánto respeto y jovialidad. Quedan muy pocas personas como ella. Descansa en paz…”

“El pesar es profundo, la pérdida para los cineastas cubanos es enorme. El dolor por su partida conmueve las fibras más íntimas y unifica a todos los que pasaron por el ICAIC: mayores y jóvenes, en la isla o en la diáspora, porque Hilda Roo era una institución dentro de la Institución”, escribió el editor Manuel Iglesias en su blog El cine es cortar.

Tras graduarse como secretaria bilingüe inició su vida laboral en 1949 en la compañía de películas Metro Goldwyn Mayer (MGM) en Cuba, como oficinista, programadora y secretaria.

Hasta el momento de su fallecimiento, trabajaba en la Dirección de la Productora ICAIC, específicamente, en la organización del Patrimonio Nacional (Archivo Fílmico).

Como reconocimiento a su desempeño recibió la Distinción “Raúl Gómez García”, el Sello Conmemorativo 60 Aniversario por la Fundación de la CTC, la Distinción por La Cultura Nacional otorgada por el Ministerio de Cultura y el Diploma por los 30 años del Festival de Cine de La Habana.

En marzo de este año Hilda Roo recibió una Mención Honorífica durante la entrega del Premio Nacional de Cine, que compartió con tres colegas: la maquillista insigne del cine cubano Magaly Pompa, el productor del Departamento de Dibujos Animados Paco Prats y la veterana vestuarista Violeta Cooper.

Roo, trabajaría en la Dirección de Cortometrajes, y más tarde pasaría a la Subdirección de Programación Artística, entre 1970 y 1977, directamente con el realizador y vicepresidente primero del ICAIC, Julio García Espinosa. En 1978, pasó a la Dirección de Producción Cinematográfica.

En un comunicado ofial del ICAIC otras personalidades del cine y la cultura cubana opinaron:

Nelson Rodríguez (editor): “Tengo el orgullo de sentirme no solo su compañero de trabajo durante décadas, sino también su amigo –como lo habrían confirmado de estar entre nosotros varias personalidades del medio muy cercanas a ambos: Oscar Valdés, Octavio Cortázar, Sergio Núñez, Humberto Solás…”

Juan Carlos Tabío (director de cine): “Por su ‘mezcla milagrosa’ de gracia y destreza, candidez y experiencia, Hilda ha sido nuestra amiga entrañable y nuestra colega imprescindible”.

Fernando Pérez (director de cine): “Ella se pudiera catalogar como una secretaria, pero yo creo que es mucho más que eso; yo creo que Hilda es un ARTISTA, porque ella ha realizado su trabajo con creatividad y amor, y donde hay esto emerge un hecho artístico”.

Enrique Pineda Barnet (director de cine): “Encarna la imagen de la cordura, de la honradez y la lealtad extremas, del perfeccionismo ¿por qué no?, y de la prudencia”.

Eslinda Nuñez (actriz): “Una SECRETARIA EN MAYÚSCULAS, de las que ya no existen”.

Ambrosio Fornet (ensayista y crítico de arte): “Lo más admirable de Hilda, creo yo, es, como persona, su cordialidad, su inagotable capacidad para hacer amigos, y como trabajadora, su diligencia y su eficiencia”.

María Isabel Díaz (actriz): “Suerte hemos tenido todos los que la hemos conocido. Con su gran memoria y todo su conocimiento de cada uno de los que pasamos por el ICAIC. Recordaba mi teléfono de memoria y sacó su libretica de muchísimos años donde anotaba los contactos a mano. De personas como Hilda uno no cree que un día puedan morir, y ahora mismo lo reafirmo: Hilda se queda en todos los que la conocimos, y en los hijos de los hijos. ¡Mientras exista la memoria!”

Juan Antonio García Borrego (crítico de cine): “Cuando allá por los años noventa comencé a preparar la Guía crítica del cine cubano de ficción, sin conocerme puso en sus manos toda esa información que atesoraba. Guardo un gran recuerdo de ella. Recuerdo con gratitud, mucha gratitud.”

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