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De historias, emociones y revistas en Cine Club

Este viernes en la Casa del Festival se celebró en el espacio Cine Club Latinoamérica, el panel teórico “Historia, realidad y cine”. Los invitados Juan Padrón, Fernando Pérez y Manuel Pérez Paredes, moderados por Rafael Acosta, hablaron sobre las exploraciones, las licencias narrativas, los límites y procesos creativos de apropiación de hechos históricos, o hechos reales, para crear una obra de ficción en el cine.
En las palabras de presentación, el presidente del Festival, Iván Giroud, comentó la importancia de este espacio, y el lujo que constituye tener inivtados como estos cineastas.”
Para iniciar,Rafel Acosta, mencionó que las obras de los cinestas invitados al panel, pasan entre la historia,la verdad y la visión del artista.
Fernando Pérez rememoró su relación con la historia del clandestinaje en la Isla,específicamente el asesinato de Ángel (Machacho) Amejeira, en quien se inspira la narración de Clandestinos (1987): “Mi relación con la historia (de Clandestinos) fue a nivel emocional.Tuve la vivencia de ver jóvenes muertos en las calles, durante la tiranía de Batista, mis padres también estuvieron vinculados al clandestinaje, por lo que “siempre primó el sentimiento más que el intelecto, de que si alguna vez yo haría una película, la haría con este tema.”
Con respecto, al filme El ojo del canario, sobre la infancia y adolescencia del Apóstol, que en su momento de estrenada despertó, pasiones y reflexiones,Peréz apuntó, “hay un trabajo con hechos comprobables y probables”.Peroen este filme también le interesó trabajar la historia desde la emoción de los personajes.
“Y debo confesar que la visualidad para el filme la encontramos en el Elpidio Valdés”, apuntó el director.
Para Juan Padrón, quien ha sido varias veces catalogado como especialista, esto no es más que “una persona que se pone diez años a estudiar un uniforme”. Así con ese grado de minuciosidad fue creado el universo del “pillo maniguero”, pero también basándose en el gracejo cubano, en los diarios de campaña de mambises,comentó Padrón.
Para Manuel Pérez, director del clásico, El hombre de Maisinicú (1974), desde su primer corto de ficción en 1965, La esperanza, “a mi me interesaba el enemigo, o sea la visión del otro”.
Para el filme sobre Alberto Delgado, “yo tenía la ventaja de que él era solo conocido en el mundo del Ministerio del Interior.Lo que me daba la oportunidad de no viciarme. Si existió una novela radial, donde se hablaba de Alberto, pero también de su esposa, quien había sido agente, y había tabajado con él. Para la película yo decidí solo concetrame en la vida profesional de este hombre y no en su vida personal.”
Para el director era muy importante contar la profesionalidad de este ser humano, sólo como agente de la seguridad.
“En estos trabajos, las diferencias entre la ficción y lo real, se resuelven con el talento del artista”, finalizó el moderador de la mesa, Rafael Acosta.
Una hora después, el realizador Enrique (Kiki) Álvarez, presentó la Revista Nuevo Cine Latinoamericano No.19. El volumen cuenta con un dossier sobre “Políticas públicas, leyes y cine”, además de la revisitación al filme Lucía, en un artículo del crítico Norge Espinosa, a propósito de la restauración del clásico de Humberto Solás.
En este mes de dicembre, como antesala al 39 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, el Cine Club se despide, después de un primer año, en el que el audiovisual, y las diferentes manifestaciones artísticas fueron protagonistas.

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