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David Zonana: ojos abiertos en una jungla de contrastes sociales

Las realidades latinoamericanas van de la mano con sus paralelismos propios. En espacios de desigualdad y precariedad laboral, el cine viene siendo una carta de protesta o un conjunto de fotogramas que toma prestados los escenarios. El joven cineasta David Zonana ha apostado por esto en su ópera prima Mano de obra. Viene de los aires de la producción cinematográfica para valerse de otras armaduras. México es el punto de mira en una historia de desfavorecidos.

Mano de obra – filme que comenzó su desarrollo en 2016 – retrata la vida de un grupo de trabajadores de construcción que son víctimas de la precariedad laboral, el maltrato y las injusticias. Cuenta la historia de Francisco (Luis Alberti), quien forma parte de un grupo de albañiles que trabajan una lujosa casa en Ciudad de México. Su hermano muere en un accidente en la obra, y se entera que su cuñada, ahora viuda, no recibirá indemnización alguna. Esta cinta fue producida por el reconocido cineasta Michel Franco, director de películas como Chronic (2015) y Las hijas de abril (2017).

¿Cuál es la ventaja o el reto de venir desde el ambiente de la producción?

Es una gran valía venir del mundo de la producción. Una película es un proceso muy complejo de cómo se lleva a cabo un proyecto, no solamente en el nivel creativo y financiero. Tener experiencia en producción me permite un conocimiento general de mis propias ventajas y limitantes.

¿Cómo concebir una cinta donde el protagonista es el antihéroe?

No creo que esté concebido como antihéroe. Es un personaje que muta. Esto es en sí un reflejo de los líderes de Latinoamérica, quienes toman el poder la mayoría de las veces buscando justicia para el pueblo, para la clase trabajadora. Cuando estos líderes respaldados por populismo se corrompen, pierden los ideales por los que habían luchado. Cuando la prioridad deja de ser el pueblo pasa a ser entonces un beneficio propio.

Mi idea siempre fue abordar el mundo de la construcción de una forma realista. Foto: Jorge Jiménez

El proceso de rodaje, escritura y adaptación del guion a la cotidianidad del elenco son un punto de referencia en el concepto de este filme. Quienes interpretan los constructores son, en su mayoría, trabajadores de construcción reales sin experiencia en la actuación.

Usted ha hablado en entrevistas anteriores de una especie de inmersión en contextos obreros, que es en sí el telón de fondo de la película. ¿Cómo se permea la ficción de un proceso de observación participante?

Mi idea siempre fue abordar el mundo de la construcción de una forma realista para aprovechar los contrastes naturales que existen entre la pobreza de los albañiles, el lujo de las obras que construyen y nada mejor que narrarlo de una forma casi documentalesca. Las locaciones donde viven los albañiles en la película son reales. La casa de la película es de un barrio rico de México. Esos contrastes existen. Usé albañiles como actores, a excepción de Francisco (el personaje principal). A mí me interesaba mucho tomar prestada de la realidad estos contrastes y esta necesidad de justicia. A partir de ahí la historia, que es totalmente narrativa, es una ficción que se ubica en el mundo realista.

En materia de fondos para el cine. ¿De qué forma visualiza a México respecto al presupuesto para los filmes que, como Mano de obra, son óperas primas?

Ahora mismo México es uno de los países de Latinoamérica que más apoya a la industria del cine. Tengo la suerte de haber comenzado mi carrera en un país que apoya óperas primas y películas en general, y ojalá se mantenga así. Los programas de apoyo al cine en mi país permiten que nuevas voces y nuevos creadores salgan a la superficie y que se produzca más cine de calidad. Es un privilegio poder contar las historias que quiero contar sin tener que limitarme creativamente, y siendo óperas primas pues se agradece doblemente.

¿Por qué presentar Mano de obra en el Festival de Cine de La Habana?

El Festival de Cine de La Habana se ha convertido en un evento importante a nivel global.  Estar dentro de la selección significa que esa obra ha tenido una proyección en Latinoamérica importante. Me alegra venir por primera vez a Cuba y ser parte de la trayectoria del Festival, sobre todo conocer otros creadores que están en la misma etapa que yo y más si son creadores latinoamericanos.

Asumir en una ópera prima dirección y guion. ¿desafío o privilegio?, ¿gajes o deseo en sí por dirigir y escribir?

Personalmente, siempre he pensado en hacer cine como una necesidad personal. Tengo la ventaja o la virtud de conocer los tecnicismos del guion. Las películas son herramientas para externar una visión del mundo. No concibo dirigir una película, por lo menos por ahora, que no escriba yo por el hecho de que es un acto que toma mucho tiempo, un compromiso con el tema. No hay mejor forma de comprometerse que la preocupación personal.

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