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En 1990, cuando salía al aire el último noticiero del ICAIC Latinoamericano, alguien le preguntaba a Santiago Álvarez lo que pediría al cabo de treinta años para su vida. Caviló un rato, lo suficiente para enfocar las canas en la imagen monocromática.

Santiago Álvarez Román fue un aventurero que apostó por el cine cubano a los cuarenta años. Era de los que se armaba de dos o tres camarógrafos con par de “cachivaches” y partía a cuanto pueblo o región despertase sus sentidos arácnidos. Precisamente, su obra se destacó por la presencia activa del periodismo, el reflejo de importantes sucesos históricos como la invasión mercenaria a Cuba en 1961.

No pocas tomas proyectan el rostro pensativo de Santiago. Pareciera que en la mente orquestase las secuencias que vendrían luego. Acaso sería este el secreto, la clave por las que lograba tan buen uso del montaje y la banda sonora como parte indisoluble de la acción dramática.

Teresita de Jesús Herrera fue de quienes lo vio ir y venir en su peregrinar cinematográfico, lo vio con ojos de una estudiante del pre. Hoy es, azares mediante, profesora de juventudes en la Cátedra Santiago Álvarez: “Dentro de la obra de Santiago está reflejada gran parte de la memoria de Cuba, Asia, África, América Latina, Europa… En él está el hombre, la esencia de todas las comunidades mundiales”.

En esencia, Santiago defendía la importancia del periodismo cinematográfico como enriquecedor del documental y afirmaba: “Yo informo de acontecimientos a partir de ideas que tengo sobre esos acontecimientos”.

Por su labor como cineasta recibió más de 80 premios en festivales internacionales y concursos nacionales. Fundador del Instituto de Arte e Industria Cinematográficos en 1959, tuvo también en su repertorio el desafío de narrar las realidades de las contiendas en Vietnam y Laos como corresponsal de guerra.

Los minutos finales del Noticiero 1490, hicieron zoom a un Santiago pensante que maquinaba palabras. Venía el momento de responder la pregunta inicial. Pidió que cada cubano siguiera los ejemplos de las anteriores quimeras y estuviesen presentes en las futuras.

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