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El cine alemán en cinco miradas

Un quinteto de directores y otras tantas películas integran la Muestra de Cine Alemán programada por el Festival de La Habana en colaboración con el Goethe-Institut, aunados por esa perpetua vocación de dar a conocer al público de la Isla lo más reciente de la cinematografía de ese país. A cuatro décadas del estreno por Rainer Werner Fassbinder, el más prolífico creador del Nuevo Cine Alemán, de El matrimonio de Maria Braun, su parábola en torno al “milagro alemán”, esta cosecha de realizadores noveles indaga por otras vías en la realidad contemporánea. Ninguno de ellos es un consagrado en el ámbito de un cine de tal diversidad, tercos en su afán por concebir personajes creíbles y retratarlos sin edulcorar el medio donde viven. Por algo tres se responsabilizan con la autoría de los guiones, casi todos originales –solo el de Adam y Evelyn parte de la literatura–, y los otros dos intervienen en su escritura. Las búsquedas, sean de la identidad, de determinados personajes o del propio pasado, son recurrentes en este conjunto.

Adam y Evelyn, que concursó el año pasado en el Festival de Sevilla, fue calificada entonces como “una comedia de verano a lo Eric Rohmer”. Sigue el itinerario de dos jóvenes de la República Democrática Alemana, que en el verano de 1989, están más preocupados por el vínculo amoroso surgido entre ellos que por la inimaginable caída del muro de Berlín. Su director, Andreas Goldstein, con varias cintas en su haber, es un conocido productor.

David Nawreth en Atlas (2018), nominada a mejor actor (Rainer Bock) y mejor guion en los premios del cine alemán, escoge como protagonista a un sesentón que en medio de uno de los desalojos forzosos a los que se dedica, cree reconocer en uno de los inquilinos que se resiste, al hijo que abandonó desde hace varias décadas. Con el fin de impedir que le priven de su vivienda, enfrentará a su jefe y a su propio pasado. En la categoría de mejor actriz fue nominada para esos galardones Luise Heyer por su labor como una profesora víctima del acoso sexual, en La pareja perfecta (Das schönste Paar, 2018), coproducción germano-francesa dirigida por Sven Taddicken. El detonante del conflicto es el cruce accidental del esposo con uno de los agresores. La pareja afronta un dilema entre la venganza, el miedo… o el perdón.

No pueden faltar en esta selección obras dirigidas por mujeres. La actriz Luzie Loose, nacida en 1989, firma el guion y la realización de Nadar (Schwimmen, 2018), relato que retoma el candente asunto del acoso, en este caso de una joven quinceañera, quien experimenta la atracción de una de sus coetáneas. Las dos amigas se dedicarán a grabar con sus celulares su cotidianidad, pero también a aquellos que insisten en acosar a una de ellas.

Nacida en 1983, Nora Fingscheidt con su ópera prima, Rompe-estructuras (Systemsprenger, 2019), se alzó con el Oso de Plata, premio del Jurado en el Festival de Berlín, antes de ser candidata a los lauros del cine europeo en las categorías de mejor filme y actriz, además de ser aclamada en el certamen de Toronto. La sinopsis es promisoria: en su salvaje búsqueda de amor, la enérgica e indomable Benni, una niña de nueve años abandonada por su madre y que vive en una familia de acogida, arrastra a la desesperación a todos los que la rodean. La crítica fue pródiga en elogios, en especial para la novel actriz Helena Zengel, la séptima en presentarse en un casting de niños convocado por la productora. La cineasta ha declarado que soplan vientos favorables en el cine de su país para las directoras y esta muestra así lo corrobora. Su película, conocida también con el título Rompesistema, es la representante germana al Oscar a la Mejor Película Extranjera.

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