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El Festival de Cine de La Habana y sus públicos: una mirada desde las investigaciones sociales

La realización de estudios de público del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se realiza desde su edición 34 como una solicitud por parte de su Junta Directiva. Los resultados alcanzados en cada estudio y a lo largo de estos siete años ofrecen referentes acerca de las preferencias del consumo cinematográfico de los espectadores asistentes al mayor evento de cine en Cuba. Al mismo tiempo, se erigen como parte de una tradición que tributa directamente a la gestión y organización de este Festival. Las opiniones y sugerencias de los espectadores han sido pilares significativos para hacer de este, un Festival que se renueva en cada edición, sin dejar de ser coherente con sus principios fundacionales.

I

Cada año, desde hace cuatro décadas, durante la primera quincena de diciembre, miles de personas se aglomeran en largas filas para disfrutar de las propuestas del Festival, en especial los filmes nacionales. Sin dudas es el Festival más concurrido y popular entre los espectadores cubanos. Desde su edición 34, el Grupo de Estudios sobre cine y audiovisual ha investigado las preferencias del público que invade las salas de cine.

Superan tres mil las personas que durante estos siete años han colaborado ofreciendo sus opiniones, lo cual ha permitido conocer diversas cuestiones de interés para el Comité Organizador del Festival. Las respuestas, en su mayoría, evidencian consenso, es decir, muchos criterios compartidos y consistentes. Los estudios develan las características sociodemográficas de los participantes y penetran en los contenidos de su mundo subjetivo como espectadores.

Se indaga sobre la cantidad de festivales a los que han asistido y sus principales motivaciones para asistir; sus preferencias por el consumo de determinado tipo de filmes, ya sea los ubicados en el apartado de concurso o el resto de las muestras cinematográficas incluidas dentro del variado programa que propone el Festival. También interesa conocer sobre la cantidad de veces que asisten los espectadores al cine durante el evento, así como el número de obras que ven como promedio en cada festival.

El empleo de los resultados alcanzados a través de estos estudios sistemáticos por parte de la Junta Directiva del Festival, demuestra algo inusual en la relación que se establece entre cliente e investigador en el ámbito de los estudios socioculturales en Cuba. De modo general, se reconoce que las investigaciones sociales y sus resultados son un instrumento útil y necesario en la gestión de eventos culturales y, en particular, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Existe una gama de motivaciones que se articula en combinaciones tan diversas como las personas mismas. No obstante, se definen tendencias que son de gran valor para la gestión general, la organización de algunas secciones y de actividades colaterales que dan cuerpo al evento. Para los participantes, con independencia de sexo y edad, ver cine cubano y latinoamericano constituye la motivación más reiterada. Afirman que asisten al festival por consumir los filmes nacionales, aun cuando pudieran verlos en otro momento del año. En palabras de un espectador: “voy porque me gusta mucho el cine, sobre todo el cine cubano; además, es la oportunidad para ver un cine diferente, el latinoamericano”. Asimismo, gran parte de los espectadores concurre al Festival por la oportunidad única de ver obras latinoamericanas y de otras latitudes que forman parte de la programación del evento.

Los jóvenes, en especial los menores de 25 años, consideran además el ambiente que se genera en La Habana a propósito del festival como una oportunidad para encontrarse con los amigos. Otro segmento de público explicita sus motivaciones de naturaleza intrínsecamente cinematográfica, muchas veces ligada a su labor profesional, quienes asisten por la necesidad de consumir cine y su gusto por el cine como arte.

II

Recientemente se debate sobre la cantidad de espectadores que asisten a los cines. En buena medida, los resultados de estos estudios pueden contribuir a matizar el mito existente en Cuba respecto al declive de público en las salas. Idea que, al ser compartida por personas con roles profesionales determinados, podría influenciar negativamente en la decisión y organización de políticas y estrategias respecto al cine y el audiovisual en nuestro país.

El interés del público por consumir cine no ha desaparecido, sino se ha transformado. Los entrevistados expresan que consumen cine en sus casas a través de los dispositivos tecnológicos que poseen: televisión, computadora, teléfonos móviles, etc. Tienen acceso a las copias por diversas vías: amigos, vecinos, familiares, compañeros de trabajo. La principal fuente de la que provienen los filmes y audiovisuales que consumen es el llamado “paquete”[i].

A nivel internacional, estudios de público similares a los nuestros han evidenciado que indudablemente se consume menos cine en las salas dedicadas a este propósito. Esta tendencia, también se da en nuestro país, realidad que se origina, entre otras causas, en el deterioro y cierre de algunos cines, sobre todo en la capital. Estos aspectos, sumados a una compleja conjunción de hechos y factores, se articulan para favorecer que los espectadores consuman cine en sus casas, en diversos soportes y se construyan su propia parrilla.

Radica ahí un peligro devenido tendencia mundial: consumir cada vez más productos de menor valor artístico, donde predomina la estética del tener y no la ética del ser; la violencia en sus diversas expresiones o la violencia en sí como recurso perverso y no como reflejo o denuncia de situaciones y problemáticas sociales; el tratamiento sexista de la mujer y otros muchos rasgos y fenómenos sociales que deterioran el valor del buen cine como recurso y medio para el entretenimiento y la educación.

Según A. R Mantecón, las nuevas formas de consumir cine han modificado la idea de compartir cine con otro u otros anónimos. Reflexiona sobre los espacios destinados al disfrute del séptimo arte, como son las salas de cine, los palacios cinematográficos, las salas de barrio o los cineclubes, en las que se daban interacciones específicas. Tras este hecho está la influencia aplastante del desarrollo de las tecnologías de la información y en especial las plataformas digitales, hecho que no es privativo del cine y se extiende, con sus peculiaridades, al consumo de otras artes.

Si bien todo esto pudiera resultar aplicable a ciertos segmentos de nuestro público, no implica definitivamente que ya no se consuma cine. Por el contrario, los resultados evidencian que sí se dedican horas al consumo de cine y audiovisual, con diferencias por sexo, edad, ocupaciones, etc.

Estos son temas no entran en contradicción con la realidad de un público cubano que en época del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano asiste con entusiasmo a los cines, así como a otros eventos organizados por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) como son el Festival de Cine Francés, Festival de Cine Europeo, muestras o semanas de cine de diversos países y ciclos de directores reconocidos.

Cada año, una vez terminado el análisis del estudio, tiene lugar la socialización de los resultados de la investigación con la Junta Directiva del Festival. Muy tempranamente su director, Iván Giroud, valoró la utilidad de los resultados como recurso para el trabajo. De ahí que se organice anualmente un taller de trabajo, espacio donde no sólo se divulgan los resultados, sino que se genera un debate fructífero entre investigadores y organizadores, donde todos ofrecen sus opiniones con respecto a lo hallado.

Podrían citarse muchos ejemplos con el fin de ilustrar esta productiva sinergia. Así, se han estructurado mejor las sinopsis de las películas, de las cuales las personas pedían más información. El Diario del Festival se ha llevado a sitios más lejanos para el alcance de todos. Se han realizado ajustes en la relación costo y cantidad de entradas de los pasaportes para satisfacer demandas del público. Numerosos han sido los resultados llevados a la práctica con el fin de responder a las demandas del público asistente al evento.

La Junta Directiva ha solicitado la exploración de aspectos determinados, al tiempo que ha reconocido cuán útiles son los resultados para su trabajo en la organización de cada edición. Así, por ejemplo, se han analizado los criterios sobre los medios de comunicación propios del Festival y su recepción en la prensa y el público en general, resultados que han sido considerados por los responsables de cada medio en particular. También se ha indagado específicamente sobre las campañas de bien público que anteceden las proyecciones cinematográficas, así como la estrategia de comunicación diseñada para la pasada edición 40 del Festival.

III

El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano ha influido en la formación de espectadores consumidores de un cine y audiovisual alternativo al cine comercial norteamericano, propuestas que saturan el mercado de América Latina y el mundo en general, en detrimento de las cinematografías nacionales. Esta gran festividad ha sido catalogada por algunos asistentes como un momento especial para consumir cine cubano, el cual llega a estar entre sus principales preferencias y motivos para asistir al Festival. Se ha posibilitado un acercamiento a la diversidad de realidades de nuestro continente, caracterizado por procesos, fenómenos socioeconómicos y políticos que develan las particularidades de los distintos países de la región. Es una oportunidad, según aseveran los espectadores, para conocer de la cultura Latinoamericana, crisol de identidades y procesos históricos disímiles, al mismo tiempo que se evidencia lo que nos une como latinoamericanos.

En paralelo, el público cubano ama su cinematografía. Las personas pueden ver los estrenos de cine cubano el resto del año, pero prefieren ir al Festival. En los últimos estudios, al indagar sobre qué quieren ver en el cine cubano o qué le falta al mismo, las respuestas han sido numerosas, pensadas y sentidas. Valgan algunas palabras de los espectadores, que dicen mucho más que las cifras:

– “Quisiera ver otros temas, que no significa hacer un cine simple, sino que entretenga y eduque al espectador sin revivir la violencia, la marginalidad, la emigración que se repiten demasiado…”  – “Algo le falta, no sé bien qué es… Yo creo que son los temas, es siempre más de lo mismo. Sería bueno diversidad, ver musicales, comedias…”  –  “Películas que aborden nuestra Historia”; “coloniales y de época”; “historias de vida de personalidades de la cultura cubana”; “películas biográficas” – “Tramas que enseñen más de lo bueno de nuestro país y no solo lo malo” – “No más problemas sociales, menos temas marginales, más alegría, optimismo y ambientes más agradables…”

El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se ha construido su público. ¿Qué hacer para incrementar, crear, incorporar nuevos públicos y no perderlo ante los nuevos escenarios? Es imprescindible configurar estrategias para formar nuevas audiencias y mantener las audiencias asiduas al festival. Retos, peligros y oportunidades que se entrelazan donde investigadores, comunicadores, decisores y gestores han de hacer alianzas para que estas sugerencias dadas por el público asistente a la 40 edición del Festival, se instauren en términos de realidad: “que no termine o cierre, que siempre siga existiendo el Festival”; “que tenga más recursos para seguirse haciendo”; “que el Festival no pierda su esencia Latinoamericana y que siga superándose para ser cada vez el mejor Festival”.

 

[i]  El Paquete Semanal consiste en una compilación de materiales audiovisuales, que permite la distribución y consumo de modo alternativo e informal de una amplia variedad de productos audiovisuales, ofertas y servicios. Ha pasado de modo vertiginoso y sostenido a ocupar los espacios de consumo audiovisual de muchos segmentos poblacionales. Su producción, distribución y consumo da cuenta de nuevas relaciones en el campo del consumo cultural, en un contexto donde el acceso a las redes marca diferencias con el mundo.

Las autoras son especialistas del Centro de Investigación Cultural Juan Marinello

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