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El escritor detrás de Ya no es antes

Mijail Rodríguez, es guionista y como le dije una vez, una especie en peligro de extinción. Su colaboración con el director Lester Hamlet se remonta a Casa Vieja y en esta ocasión vuelven al 38 Festival de La Habana con Ya no es antes. Después del primer pase del filme y de la conferencia de prensa en el Hotel Nacional, Rodríguez conversó con nuestro sitio sobre el proceso de escritura del filme.

El teatro es un arte contextual ¿cómo haces en tu escritura del guion para trasgredir esta contextualidad?

En principio trato de relacionarme precisamente con el contexto de la obra original. Yo provengo del teatro, de hecho, estudié dramaturgia y conocí a Lester hace muchos años en una función de teatro precisamente. Reconozco una pertinencia al teatro, yo me puedo considerar una persona de teatro.  Con esta obra específicamente traté de conectarme con el contexto de la obra original Weekend en Bahía, que es de los ochenta, que hablaba del conflicto cubano de la emigración que en los años 80 tenía un punto muy importante porque ya había sucedido lo del Mariel y estaba el regreso de la Comunidad, es decir existía el reconocimiento a una comunidad de cubanos que se encontraba en Miami, que había estado apartada, con grandes heridas. Los ochenta fue una época en que esa comunidad empezó a regresar.

Lo otro importante de esta época era Cuba tenía un tiempo de bonanza, esto colocaba a los personajes en una situación muy particular, que los hacía enfrentarse desde posiciones bien extremas. Por otro lado, la obra original proponía una música específica, la de Los Beatles, que habían estado prohibidos hasta hace unos años antes, con lo cual también era muy trasgresora.

El otro reto era que colocaba solo a dos personajes en todo el desarrollo dramático.

Una vez colocado ese contexto original, y partiendo de una vocación de Lester de actualizar el conflicto, pues una opción podía ser mantenerlo y hacer una película de época que, aunque no es una muy antigua, el contexto ha cambiado, literalmente se vuelve una película de otro siglo, o elegir una actualización otra.

Esa actualización te obliga a contextualizarla y de una manera muy particular, pues la pauta era que estos mismos personajes envejecieran tanto como la propia obra. Es decir, la edad que tenían en la obra original era treinta y tantos años en los ochenta, entonces es como si estos mismos personajes hoy tienen cincuenta y algo. Esto permite mantener la línea del conflicto básica, y  que el contexto evolucione junto con ellos y a partir de esto fue un juego: qué pensaría Mayra hoy en los dos mil y tanto cuando ya hay una embajada americana en Cuba, cuando los Beatles no están prohibidos, cómo funcionaría ese contexto.

Eso, aunque sostuvo la línea principal que es el conflicto amoroso, esa promesa no cumplida. Por otro lado, también suavizó las posiciones. Ese conflicto de las dos orillas ya es otro, ya son dos orillas que tienen muchos puentes. Todo esto te da la medida de que conflictos sobreviven.

Tú y Lester han traído el tema de la emigración no solo como temática sino como personaje. Hablo de Esteban en Casa Vieja y de Mayra en Ya no es antes ¿Cómo se construye este tipo de personaje?

Ambos son emigrados cubanos. La emigración es un fenómeno universal pero que también tiene sus matices en dependencia del contexto. Esteban en el caso de Casa Vieja uno puede decir que el motivo de su emigración es personal. Él busca una libertad individual. En el caso de Mayra se fue en otra edad. Aunque no está dicho, se puede entrever que se ha ido en el Mariel, ella no deja de tener una razón familiar puesto que su madre se la ha llevado cuando era un adolescente, la decisión no la toma ella. Estas cosas las trabajamos Lester y yo partiendo de la obra original, y aunque no estaban explícitos en el filme si era la historia propia del personaje. Si bien Esteban logra cierto desprendimiento, Mayra sufrió un desgarramiento que tanto años después no le ha dejado eliminar esa pertenencia, esa relación con Cuba.

Ella, a diferencia de Esteban, viene buscando algo intacto y encuentra que todo ha cambiado y prácticamente que lo que ella recuerda no está ni siquiera la más mínima promesa de amor, con lo cual su regreso es muy dramático y frustrante, desgarrador, tanto como el haberse ido. Sin embargo, Esteban se va sin querer regresar, sin embargo, Mayra a pesar del doble desgarramiento se va queriendo volver, por ella, pudiera pensarse que como su decisión de partir no fue propia, ahora tiene la oportunidad de decidir qué va a hacer y piensa que va volver.

¿Tu trabajó terminó cuando entregaste el guion?

En este caso no he participado tanto del rodaje, por la premura con que se rodó. Si asistí un día y cuando llegué ya los actores había hecho su trabajo y sentí que asistía a una reescritura del guion, una nueva actualización del texto, pero en la piel de los actores. Pero trabajando en una obra ya existente, trabajando en el argumento con Lester, siento que fue una labor muy colectiva, desde su creatividad muy individual.

En esta obra ha aflorado un tema como la vejez, o el camino hacia ella que pocas veces es representado, ¿fue un propósito desde los inicios de este juego de qué pensarían si son más viejos o era una intención explícita?

Creo que se fue dando y hubo un momento en que vemos que la propia obra lo plantea. Son amantes adolescentes que se encuentran años después, lo que en el caso de nuestra actualización son muchos años, por lo cual ese tema se refuerza, se vuelve un conflicto. Los actores reconocen que ya no son los mismos, que han madurado desde el mismo proceso de esta obra ese envejecimiento es mayor, con lo cual se refuerza. Esto fue interesante explorarlo desde los propios actores, de verse nuevamente en pantalla, ya mayores. Es de alguna manera como si hubieran envejecidos juntos como parejas y el cine los ha retratado.

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