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“Estamos felices como lombrices (pero lombrices insatisfechas)”

Pepe Menéndez, es uno de los diseñadores que participa en la campaña de este 38 Festival. Los hastags: #mirollo #mipelicula han dado mucho de qué hablar en la edición. Sobre el proceso de preparación de la campaña, Menéndez conversa en exclusiva con nuestra web.

La campaña pretende llegar a un público joven, pero también mantener a ese público fiel que tiene siempre el Festival ¿cuán difícil puede ser mantener un equilibrio entre estos dos sectores?

Sin dudas que es un gran reto, uno de los mayores que enfrentamos. El público histórico –digamos que son los cinéfilos de la era analógica, mayores de 45 años– es MUY IMPORTANTE para el Festival porque esas personas son los que han hecho posible el prestigio acumulado como evento de gran impacto en la ciudad, las salas llenas, las colas, etc. Sobre ese prestigio vivo hay que sumar nuevos referentes, construir la leyenda del Festival de hoy, en el siglo XXI. Solo se consigue apelando a los jóvenes, que tienen otras experiencias de consumo del audiovisual. Hay que atender ambos, tratar de unirlos en lo central: afianzar la repercusión del Festival como evento cultural de primer nivel, en La Habana, en Cuba y en la región.

La campaña intenta generar respuestas de los públicos ¿hasta qué punto esto solo se ha pensado desde las redes sociales, o ha incluido otros vías donde estas respuestas puedan ser recibidas?

La fuerte intensión que hemos puesto este año en las redes es la novedad pero no es el único canal. Se sigue usando la telefonía tradicional para participar de concursos, intentamos propiciar la participación de la gente también con los carteles para hacerse fotos… pero hoy día internet permite la interactividad de una manera estupenda. ¡Hay que aprovecharla al máximo!

Much@s se han interrogado por el uso del color amarrillo en el diseño del cartel. ¿A qué se debe su selección?

El amarillo es un color muy brillante y resalta cuando está rodeado de grises, como hemos hecho. Nos gustaría que fuera llamativo. Sobre negro, en los pullovers, tiene gran impacto.

Hace poco publicaron en las redes fotos del proceso de creación de los carteles con sus protagonistas. ¿Anécdotas qué contar?

Fuimos rigurosos: primero definir qué tipologías sociales podíamos resumir en cinco “personajes”. Agrupados así en esos 5 perfiles etáreos, de género, raciales y profesionales, hicimos un casting para encontrar los modelos (profesionales o no) que se ajustaran. Ya en el Estudio 50 – con Luis Mario Gell y sus muy eficientes colaboradores– retratamos a dos de cada perfil. En el paso final de retoque y maquetación final de los carteles fue que nos quedamos con los cinco definitivos.  En el proceso de trabajo les dimos nombre a los personajes para facilitar referirnos a ellos. Así, Dayana se llamó la más joven, El Jimy es el tecnológico, Claudia la farandulera, Serguei el “temba” e Inés la jubilada. Y cuando supimos los nombres de los modelos, la jubilada se llamaba realmente Inés.

 Tú y Lili Díaz, han participado en otras campañas del Festival. ¿Cómo se han enfrentado a esta?

Con la reserva inicial de asumir la imagen del Festival por cuarta vez consecutiva y luego con la determinación de que solo proponiéndonos cosas nuevas estaremos a la altura de lo que demandan los tiempos. Hemos ido subiendo peldaños en cada edición, pienso que esta vez fue un peldaño y medio, pero quedan muchos aspectos por mejorar. El trabajo en equipo da sus frutos. Estamos –como tantas veces– felices como lombrices (pero lombrices insatisfechas).

 

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