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Fallece Luis Ospina

Luis Ospina, cineasta, crítico y más recientemente actor, falleció este viernes a la edad de 70 años. El creador de Agarrando pueblo y Todo comenzó por el fin fue un cinéfilo apasionado y un teórico que cuestionó muchas veces la mirada pornomisérica que podía tener el cine latinoamericano.

Una de las últimas obras donde se le pudo ver fue en el filme La fiera y la fiesta, de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán, donde Ospina, actúa, luego de escribir, dirigir y dejar su huella en el movimiento Caliwood.

Se desempeñó en el campo de la crónica cinematográfica en revistas como Ojo al cine, de la que fue fundador, El Malpensante, Cinemateca, Kinetoscopioy Número. En 2007 publicó Palabras al viento. Mis sobras completas, una antología de sus escritos cinematográficos.

Su última película, Todo comenzó por el fin, se configuró en una excusa para hablar de ese escenario ineludible, reseña el diario El Espectador.

“La película inició como un proyecto para hablar del grupo de cineastas de Cali que surgió en los años 70 y 80, pero el primer día de rodaje me enfermé gravemente. Con el tiempo se supo que ese malestar era generado por un cáncer severo. Allí cambió la película. Pensé que la muerte me estaba alcanzando y decidí incorporar ese proceso de la enfermedad al presente y no solo hablar del pasado. Se volvió una película biográfica. Un testamento”.

Ospina escribió, junto a Carlos Mayolo, el manifiesto de la pornomiseria. “A principios de los años 70, con la ley de apoyo al cine, apareció cierto tipo de documental que copiaba superficialmente los logros y los métodos de este cine independiente hasta deformarlos. Así, la miseria se convirtió en tema impactante y, por lo tanto, en mercancía finalmente vendible, especialmente en el exterior, donde la miseria es la contrapartida de la opulencia de los consumidores”, expresó el director.

El texto, escrito en 1978 con motivo de la premier de Agarrando pueblo, agrega: “Si la miseria le había servido al cine independiente como elemento de denuncia y análisis, el afán mercantilista la convirtió en válvula de escape del sistema mismo que la generó. Este afán de lucro no permitía un método que descubriera nuevas premisas para el análisis de la pobreza, sino que, al contrario, creó esquemas demagógicos hasta convertirse en un género que podríamos llamar cine miserabilista o porno-miseria”.

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