“Nuestro festival es el resultado de una enorme necesidad que exigía respuesta. Los cineastas de nuestro continente no nos conocíamos, no conocíamos nuestras obras, no teníamos posibilidades de intercambiar, nuestras ideas aspiraciones y sueños. Los que en alguna medida vivimos la hermosa experiencia del Festival de Viña del Mar sentíamos la presión histórica de lo que significó, de lo que aportó, de lo que enriqueció nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra madurez ideológica espiritual. Nuestro cine latinoamericano se dimensionó hacia el continente y el continente hacia nuestro cine. Resultaba imprescindible entonces rescatar y reelaborar esta pequeña tradición y continuar tejiendo los caminos del encuentro. Durante años fuimos objetos de intereses que triunfaban con nuestra falsa separación y que empobrecían nuestras expresiones, imponiendo modelos lejanos, acríticos, conformistas.

Ahora venimos desde nosotros mismos, redescubriéndonos. Somos auténticos latinoamericanos en la medida de nuestra capacidad para comprender y expresar lo que nos falta por completar de la común historia interrumpida.

Nuestro festival, el de “Viña-La Habana”, no se parece, ni imita a ningún otro. Ha facilitado la realización de muchos sueños que por decenios parecieron irrealizables, y lo que es más importante: nos compulsiona a seguir soñando. Realizarlo, participar en él, defenderlo, nos acerca al futuro.”

 

Pastor Vega
Director
Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano
La Habana. 1989