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Jesús: la orfandad de la violencia

Guacho: dicho de un animal, o más raramente de una persona, que ha perdido uno o ambos progenitores. Por extensión, dicho de una persona, nacido fuera del matrimonio. Así define la academia de la lengua una palabra que le interesaba plasmar en su película Jesús, al director Fernando Guzzoni.

“El origen de la película tenía que ver precisamente entre la construcción de este relato como arquetípico y muy fundacional entre padre e hijo y con una idea que yo tenía  que es una palabra quechua, que se utiliza bastante en Latinoamérica, en particular en los países andinos que es la palabra “guacho” que significa huérfano y tiene que ver con esta lógica del padre como fantasmagórico intermitente, ausente. Además de con el mestizaje y la conquista de los españoles que después se iban y dejaban a los hijos. Esto atraviesa la historia de Chile hasta hoy.”

Las relaciones de tensiones entre los personajes, particularmente entre padre e hijo, en el filme, constituyen uno de los ambientes que más ilustran la violencia y la historia de Chile que le interesa contar a  Guzzoni.

“Esta relación fracturada entre un padre y un hijo es como una suerte de analogía de Chile, pues hay un personaje que tiene 18 años que nace en democracia y otro que nace en los 50 que tiene otros ideales. Es un poco como estas sensibilidades tienen que cohabitar y de ahí surgen una serie de conflictos.”

Las etiquetas, la representación mediática son elementos que tienen como trasfondo la trama argumental del filme. El director explicó por qué.

“En el proceso de escritura hubo un asesinato en marzo de 2012 de cuatro chicos jóvenes entre 18 y 24 años que asesinaron a otro joven de 20 años, en un parque público. La víctima era homosexual, lo golpearon brutalmente, él muchacho entró en coma y murió. La prensa comenzó a generar una especulación que tenía que ver con que los asesinos eran neonazis y se utilizó como una suerte de etiqueta que generaba como una barrera entro los buenos y los malos, y estaban todos tranquilos con esta resolución de la oficialidad.

“Por curiosidad al ver  estos asesinos cuando los encuentran no me parecían neonazis a primera vista. Hice una investigación y conecté todo el círculo de relaciones de los asesinos, y uno de los asesinos era bisexual, otro era imitador de Michael Jackson, le gustaban las animaciones japonesas. Me di cuenta que el problema iba más allá de las etiquetas que estaba estableciendo la prensa. Había una reducción ahí un poco molesta. De mis investigaciones sobresaltaba la ausencia de la figura paterna. Así fue saliendo la violencia que ellos practican, física, sexual.”

Guizzoni, comenzó buscando la relación padre/hijo y terminó ilustrando la violencia de un país que “se naturaliza, se convierte en algo diario y se banaliza.”

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