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Juan Pablo Cestaro: “Lo importante es que sé lo que quiero”

Con su reciente largometraje El cazador (2019), el director argentino Marco Berger (Plan B, Cinco, Ausente, Hawaii, Un rubio…) insiste en sus relatos homoeróticos sobre chicos. Pero esta vez el conflicto de su nueva historia sobrepasa lo que los cuerpos masculinos pudieran provocar. Ahora la interacción de sus personajes es pretexto para penetrar y despabilar los territorios de lo psicológico y ético. Berger rueda un thriller a medio camino entre la inocencia y la ironía, donde los personajes acechan y son arrinconados. El director necesitaba para El cazador a un personaje muy ambivalente en su físico y en sus adentros, y para ello encontró al joven actor Juan Pablo Cestaro (La Plata, 1997).

Cestaro estudió teatro en pequeños talleres en la provincia de su nacimiento. Luego emigró a Buenos Aires donde pudo completar sus estudios de actuación con profesores de prestigio como Raúl Serrano, Javier Daulte, Salvador Amore. Con Berger ha obtenido su primer protagónico y las puertas se le empezaron a abrir. Ya ha podido incursionar en series televisivas como Apache, original de Netflix, y también en El cadáver insepulto, opera prima de Alejandro Cohen, la cual se espera su estreno en este 2020.

El joven actor de 23 años ha sido una revelación para el público, la crítica y los directores no solo de Argentina. Con El cazador demuestra que puede interpretar disímiles roles, pues es tan expresivo a la par de insinuante. Para los argentinos eso es ductilidad, para los cubanos se trata de ser camaleónico.

Más allá del apego al guion, ¿cómo fue el proceso de conformación del personaje Ezequiel?

La construcción del personaje fue a la par con lo que quería Marco y un trabajo muy fino desde el guion. El propósito era tratar de entender por qué el personaje decía cada texto que le correspondía. Sobre esa base pude hacerme una idea, una especie de perfil del personaje y así encontrar una verdad para crearlo. Me gusta pensar al ser humano como alguien que está condenado a ser libre y con esto que pueda elegir. Las elecciones traen consecuencias. Las elecciones que hace Ezequiel durante la película quizás lo llevan a lugares que no hubiese deseado nunca. Pero, por suerte, al final termina tomando la decisión más importante, que es la que lo salva.

 

Entre la ingenuidad y la pérdida de la inocencia transita el protagonista. Digamos que esto queda confirmado cuando a él lo suman a esta cadena siniestra de chantaje. ¿Qué piensas de este cambio que determina incluso la decisión que el personaje tomará?

Yo creo que termina dándose cuenta que puede elegir, pero a un costo muy grande, que es revelar su verdad más íntima. Al fin y al cabo, logra superar todo el silencio y agobio que sufre casi que, para cambiar a otro problema, que quizás pueda profundizarse en otra película. El conflicto de fondo va también en creer que no tiene elección por no poder poner en palabras lo que le está sucediendo.

Cuéntame de tu experiencia de trabajar en una película de Marco Berger

Bueno, trabajar con Marco fue una experiencia única. Es un director que admiro mucho, el cine que hace, y poder realizar mi primer largometraje con él, entender el hecho de trabajar en una película, entrar en su mundo…, fue súper enriquecedor para mi carrera laboral y para mi vida artística.

Algunos actores no se atreven a trabajar con Berger. Acaso le temen a sus personajes y conflictos. ¿Qué les dirías?

No sé porque alguien no se animaría a trabajar con Marco. Creo que justamente el trabajo del actor es no juzgar y tratar de entender, ya sea con Marco o con otro director. Como los guiones que concibe Marco son intensos, a uno puede, a priori, generarles inseguridades. Pero es importante superarlas para hacer nuestro trabajo y darle vida a un personaje. El trabajo con Marco hace que para cualquier actor todo resulte más fácil.

¿Cuál fue la escena más difícil que hiciste en El cazador?

Puede ser la última, que es cuando Ezequiel decide hablar con su padre (spoiler) o también en las primeras que se grabaron –las más importantes para la trama–, pero bueno, el hecho de comenzar un rodaje, conocer al equipo… genera nervios. A la hora de grabar las escenas me resultó un poco complicado, pero una vez que estás adentro, todas son difíciles, aunque hay que aprovecharlas.

Si Marco te exigiera escenas más “comprometedoras” en un nuevo relato, ¿repetirías con él?

Sí, creo que sí.

¿Crees o estás seguro?

Estoy seguro (risas). Bueno, habría que hablarlo y entender por qué sucedería. No haría una escena comprometida por el mero hecho de hacerla. Tendría que ser una escena que esté justificada desde el guion, que este necesite de una escena así, que todo esté construido de tal forma para que el personaje requiera de verdad esa escena comprometida… Claro que lo haría, por supuesto.

Has estado con Berger presentando la película en varios festivales del mundo. ¿Qué tal la experiencia?

Con respecto a los festivales es un ambiente que me gusta mucho. Pensar que hay gente que hace películas y tiene ganas de contar historias, poder conocerlas, conversar, visitar otros países… son experiencias únicas que ojalá se vuelvan a repetir. Sinceramente me hacen muy feliz.

¿De qué va tu personaje en El cadáver insepulto?

Trata de un hombre adulto que vuelve a su pueblo después que fallece su padre, a quien no vio desde muchos años porque se escapó de su casa cuando era muy pequeño y esta vuelta lo reencuentra con todo un ambiente familiar que él habría querido superar u olvidar y que está más latente que nunca. Mi personaje es este protagonista, pero de joven.

¿Cuáles son los proyectos de trabajo más inmediatos, tus sueños?

Con respecto a proyectos, ahora estoy por grabar un cortometraje que voy a dirigir y actuar. También hay algunas cosas que se están hablando, proyectos tanto teatrales como de cine, pero no están confirmados, así que prefiero esperar a que sean un poco más concretos para poder contar. Pero sueños hay, ganas de trabajar… Lo importante es que sé lo que quiero y cada vez tengo más ganas de seguir contando historias, ser parte de ellas, haciendo películas o actuando, según sea el caso. Así que espero vengan muchas más. Para mí será un placer hacerlas.

¿Qué es ser actor para Juan Pablo Cestaro?

Ser actor es la posibilidad de jugar, conocer otros mundos, de abrir mi cabeza y aprender, compartir experiencias, conocerme a mí mismo, explorar y vivir de una forma más intensa y enriquecedora.

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