julio-adentro

299 visitas

Julio García Espinosa: por los seres humanos imperfectos

No existe otra forma de homenajear a Julio García Espinosa que no sea dialogando con sus películas, con sus textos. La ansiedad que produce el diálogo por encontrar un consenso, es lo que se siente al escribir sobre la obra de quien es uno de los primeros cineastas que intentó definir(nos) a partir de la libertad de elegir, de incluir y de analizar sin pre-juicios.
García Espinosa imaginó un mundo donde el folclore, ya no sería tal porque ocuparía la realidad misma. Un mundo que encontró universos paralelos en la cinematografía de Glauber Rocha, pero también en el imago de Samuel Feijoó. Una hacienda donde aún habita Juan Quin Quin y los deseos de los espectadores que cada año asisten al Festival de La Habana, no para escapar de los problemas, sino para disfrutar/pensar el cine.

La obra de Julio se acerca y orienta como una brújula. No para buscar y crear la ciudad perfecta que proyectara Da Vinci, sino para poblar conscientemente cada metro de la jungla de asfalto en que vivimos.
Hoy cuando neuróticos y luchadores van del cine a la televisión y viceversa. Hoy cuando definitivamente el musical no ha muerto, pero sigue permaneciendo como dispositivo para disociar. Aquellos que aún intentan ver si Son o no Son encontrarán en la obra del fundador de la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños, un increíble guion para continuar:

““Todo cine debe entretener, como todo cine arte debe proporcionar placer. Pero cuando entretener, como ocurre en la mayoría de las películas dramáticas, se convierte en desarmar al espectador frente a lo que se le muestra, entonces entretener se convierte en distraer. Opción estética esta que se ha prolongado hasta su esclerosis. Y que nadie pretende cerrarles las puertas, sobre todo a los que todavía se esfuerzan por sacarle algún fruto artístico, pero si abrirle el paso a otras alternativas que hagan posible la entrada de nuevos aires, de nuevas maneras de alcanzar el placer”.”

Si hoy el cine latinoamericano solo se ha convertido en una estética, pues habrá que de-construirlo una vez más, eso propuso Julio.

Soñó un mundo donde la tecnología llegaba a todos y el cine se hacía un arte popular que no de masas. Vivió para ver esa realidad imaginada y sin prejuicios la asumió, no por gusto El plano (1993) se convirtió en el primer largometraje cubano rodado en soporte video.

Esta edición 38 del Festival proyectará La inútil muerte de mi socio Manolo (1989). Confesamente García Espinosa rompe con el mito cine-teatro, y busca en el poder de este último hablar de ideas más que promover estéticas.

Va al drama, pero no para suscitar las lágrimas sino con la oscuridad y masculinidad hegemónica que tiene la película hablar de realidades presentes y por venir, o que tal vez nunca se fueron.

La libertad ejercida desde el cine, la palabra, la responsabilidad de la comunicación, atraviesa la vida y obra de Julio García Espinosa. Leerlo, verlo, confrontarlo, solo servirá para demostrar que todavía ““Me voy pal pueblo”” y “”Black is black””, son temas diferentes pero tienen la misma base musical.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *