532 visitas

La otra cara: cine independiente de los Estados Unidos

“La otra cara” fue un programa organizado durante la quinta edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana que trajo muestras del surgimiento del cine independiente norteamericano. Estas palabras al programa hablan de un panorama que puede haber variado pero que es interesante conocer.

La otra cara: cine independiente de los Estados Unidos

Introducción al programa fílmico “La otra cara”

Bo Ruby Rich, por los organizadores de “La Otra Cara”

Ha habido muy poco intercambio entre los cineastas independientes o los críticos de cine de los Estados Unidos y los de otros países de Latinoamérica. Las diferencias culturales y políticas de nuestros respectivos países y las barreras del lenguaje se han combinado para dividirnos. Sin embargo, creemos que los cineastas comparten los mismos problemas,  preocupaciones y objetivos, aún con estas diferencias.

Los cineastas independientes de los Estados Unidos, luchando por realizar films progresistas contando con limitados recursos, tienen los mismos problemas que aquellos en otras sociedades. Los recursos económicos masivos de los Estados Unidos se vuelcan hacia Hollywood, pero no están disponibles al cineasta individual buscando crear una visión nueva, sin trabas en el mercado comercial. Los recursos tecnológicos masivos aún los más modernos y artísticos videos, pueden despertar la imaginación, pero no ayudan en nada a resolver los problemas de la creación cinematográfica. Los cineastas que trabajan para crear una nueva ideología, que hacen filas basados en su visión de una nueva sociedad, deben todavía debatir dolorosamente en cuanto a las soluciones para retratar esta visión progresista en la pantalla.

Por lo tanto, el impulso inicial de este programa es el de iniciar un intercambio entre los cineastas independientes de los Estados Unidos  y los de Cuba y el resto de América Latina: iniciar la comunicación.

¿Qué significa ser un cineasta “independiente”? La situación en los Estados Unidos es, en un sentido, muy distinta a la de otros sitios. Esta diferencia se llama Hollywood. Es Hollywood el cine “oficial” de nuestro país, metafóricamente y también en el sentido literal. Cualquier filmación que ocurre fuera de Hollywood puede ser vista como “independiente”, pues ocurre fuera del sistema de los estudios y la distribución masiva en un sistema encargado de vender los productos de Hollywood nacional e internacionalmente.  Sin embargo, mientras que hay algunos directores (como Francis Coppola o Jonathan Denme) quienes son independientes de Hollywood en el sentido de trabajar fuera de los estudios, especialmente en el área de la propia fragmentación de Hollywood, no son objetos de discusión alguna en cuanto a cine «independiente».

El cine independiente es una cuestión que concierne a algo más que lo económico o el mercado comercial: es una cuestión de estilo estético, modo de producción, aspiración artística, y la relación del director con el tema del film y su audiencia. En también, inevitablemente una cuestión de dinero, ser independiente de Hollywood en un país donde la única forma de apoyo estatal verdadero se encuentra en el mercado comercial, significa operar sin dinero en un medio que consume enormes cantidades de dinero.  Los cineastas en Estados Unidos, como resultado de todo esto, generalmente trabajan con un presupuesto muy limitado. Los fondos no consiguen de subvenciones estatales  o federales o de alguna fundación, y con los enormes esfuerzos y tiempo de amigos y simpatizantes.  Frecuentemente r los cineastas tienen un trabajo regular para ganarse la vida, y filman entre trabajos luchando durante años para te ruinar su film. También se endeudan para terminarlo, esperando recuperar algo con las exhibiciones.  El mundo del “independiente” es un mundo de lucha.

El nacimiento estético del cine independiente en los Estados  Unidos es variado y contradictorio. Los documentales políticos aparecen en los años  1930, con la Liga de Trabajadores de Film y Foto, y con una nueva vida a fines de   los años 60 y principios  de 70 en el trabajo de los Noticiarios realizados en forma colectiva. EI cine independiente negro tiene sus orígenes en el trabajo pionero de Oscar Micheaux, pero fue revisto en nuevos términos por una generación de cineastas negros que emergieron de las escuelas de cine a mediados de 1970. Charles Burnett con Matador de ovejas  fue uno de los primeros films que se vieron masivamente.  El cine de vanguardia mira, por un lado hacia la cómica irreverencia de Pastel en el cielo; por otro lado, llega a su más dinámico momento en la reunión de un radicalismo político y estético en la semana de las Artes Furiosas en 1967, en la cual artistas como Jonas Mekas, Stan Brakhage o Ivonne Rainer, presentaron sus trabajos en contra de la guerra de Vietnam.

El género de los films documentales se desarrolló durante los años 1970, luego de la invención de equipo liviano para filmar con sonido sincrónico. En este período, se prestó particular atención al período histórico tan olvidado durante los años 1950, con MacCarthy, The wobblies  rescata parte de esta historia, mientras que documentales feministas como Rosie la remachadora enfoca en el lugar de trabajo y la propaganda que llevó a las mujeres a hacer este trabajo. Otros cineastas se nutrieron de la literatura feminista, con Un  jurado de sus semejantes, traduciendo una de estas historias en film. Algunos cineastas trataron de utilizar el formato televisivo para estimular una respuesta en la audiencia, como Un altercado menor. En ese período, el material de archivo fascinó a los directores como sugestivos elementos del pasado social; El café atómico utiliza este material para explicar el uso de film como propaganda del gobierno de los Estados Unidos, con el área del poder atómico.

A fines de 1970 y principios de 1930, comenzó un movimiento entre los cineastas independientes en Estados Unidos para tratar de llegar a una mayor audiencia haciendo largometrajes que pudieran ser mostrados comercialmente en los cines. La joven fue un temprano ejemplo de este esfuerzo, realizada en un ambiente rural, mientras que la más reciente, Cenizas y  rescoldos, redefine los estereotipos de la guerra de Vietnam en un momento clave de la historia.

Nuestra ambición al organizar “La otra cara”  fue la de presentar un panorama del trabajo que se está produciendo por cineastas independientes en los Estados Unidos a través de una variedad de trabajos concernientes a la vida cotidiana, la historia y los temas sociales.  Con este objetivo cronistas historiadores, programadores de filmes y críticos a través del país para desarrollar una lista de filmes a incluir. Nuestro comité programador compiló esta lista, tabuló las respuestas y realizó la selección final. Ideal mente nuestro programa debió ser mucho más grande. No lo es debido a restricciones en tiempo y dinero.  Algunos films no pudieron ser negociados debido  a requerimientos de sus directores o productores. Otros  no pudieron ser subtitulados a tiempo, y se mostrarán en versión original (inglés) con una traducción simultánea en vivo. Ciertamente, hay un número igual de films que podrían ser presentados aquí también. Tomados como un programa, sin embargo estos trabajos deberían comunicar algo de la energía y la lucha que caracteriza al cine independiente de los Estados Unidos hoy en día. (Además de los trabajos reunidos en los Estados Unidos por “La otra Cara”, el ICAIC añadió algunos títulos de sus archivos). Las presentaciones del Symposium en temas como Producción Fílmica, Distribución, Exhibición, etc., aclararán aún más el desafío encarado por los cineastas que trabajan en nuestro país en 1983.

Reconocemos el honor que se le presenta a las fuerzas del comité progresista en los Estados Unidos, a través de esta invitación a compartir nuestro trabajo con ustedes en este evento sin precedentes de una muestra paralela en el quinto aniversario del Festival. Este no es un programa definitivo, ni debe ser visto como tal. Con este evento  esperamos iniciar un proceso de intercambio fílmico y comprensión que será continuado por otros cineastas de Estados Unidos y América Latina. Tal vez comience a disipar la idea de los Estados Unidos como la clase de país representado por los productos comerciales de Hollywood. Finalmente, en un año que ha sido oscurecido por la invasión de Estados Unidos a Granada, y la justificación de esa acción al público americano a través de la manipulación de las noticias en la televisión, deseamos reconocer el real poder de los medios de difusión, y la necesidad de acceder a ese poder para utilizarlo, en cambio, para un fin progresista.

Finalmente, debe notarse que “The Other Face/ La. Otra cara” fue compaginado por un grupo ad hoc de profesionales del film, dedicados al intercambio cultural con Cuba y América Latina, quienes trabajaron durante diez meses para crear este evento. Nuestras reuniones nos han llevado hasta aquí. Que el ímpetu y la energía que nos ha empujado pase a otros, y continúe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

uno − uno =