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Las Boccaccerías de Arturo Sotto
 
 

Boccaccerías habaneras acaba de «salir del horno». A unos pocos días del estreno mundial de la cinta en el 35. Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, su director, Arturo Sotto, precisaba los últimos detalles junto a su equipo técnico. El estreno del filme ocurrió el sábado 7 de diciembre, en el Cine Charles Chaplin, tras una emotiva presentación. Sotto llamó al escenario a todos los presentes que habían participado en la filmación y pidió para ellos un fuerte aplauso.

Luego de la proyección, a sala llena y acompañada de reiteradas carcajadas, busqué en vano a Sotto para concertar esta entrevista. Pero, me confesó después: «Aunque la reacción del público fue maravillosa, yo me fui del cine antes de que se acabara la película, porque me pongo muy nervioso». Después de la conferencia de prensa casi todas mis interrogantes estaban respondidas, a pesar de ello tuve unos minutos para algunas preguntas más.

Boccaccerías… no fue una inspiración personal, ¿cómo llegó entonces?

Primero, fue un gran proyecto donde debían intervenir directores cubanos e italianos, pero no prosperó. Luego, el actor y productor de La noche de los inocentes, Davide Riondino, lo retomó. En ese momento contábamos con un cuento de él, uno mío y otro de Jorge Perugorría, pero tampoco  se concretó. Entonces, a los dos textos míos que había escogido le sumé otro y preparé este largometraje para el cual, finalmente, conseguí financiamiento.

¿Cómo fue el proceso de escritura del guión?

Empecé a leer El Decamerón como quien lo hace por primera vez, y dejé que los cuentos me cautivaran. Me divertí mucho con el libro. Simplemente hacía pequeñas sinopsis de los cuentos, buscando, más que nada, la semilla que me inspirara a escribir un nuevo relato.  Descubrí dos que me parecieron interesantes para trasladarlos a la realidad cubana: El arcón del médico y Tercería involuntaria, y el otro, Primos, es de inspiración personal. Si uno se enfrenta hoy al libro de Giovanni Boccaccio, podría resultarle ingenuo, pero cuando nos acercamos a él, durante la adolescencia, nos parece terrible e irreverente. Me dejé llevar por el proceso creativo e hice las adaptaciones pertinentes, pensando siempre en cómo iba a filmar. En ese sentido, asumimos varios riesgos en la puesta en escena. Quisimos diferenciar cada historia por el tratamiento fotográfico, los personajes y hasta el tipo de arquitectura. El primer cuento está filmado con cámara fija, excepto un solo plano; el segundo, con cámara en mano; y el tercero, con dolly. El director de fotografía, Alejandro Pérez, temía que no funcionara porque eran tres pautas diferentes en cada uno de ellos. Entonces le dije: «vamos a intentarlo, esto es un divertimento, vamos a asumir el riesgo. Verás que en el montaje las cosas van a salir bien».

En un principio, el filme se llamaba Boccaccerías mías, y por tal motivo, yo era uno de los personajes. Ese rol de actor-director fue difícil para mí, porque soy muy celoso con la puesta en escena y los encuadres. Me inquietaba mucho no poder ver la cámara en ese momento, pero confié en Alejandro. Luego decidimos cambiar el título a la versión actual, pero ya mi actuación no se podía echar atrás. Yo aspiraba con este trabajo a cumplir con una ética profesional, una honestidad  artística con lo que hago y, sobre todo, a hacer buen cine, que es lo que hace falta.

¿Después de seis años sin rodar una película, era realmente esta la que querías hacer?

Me siento satisfecho con el resultado, y en especial, con los actores. Tengo muchos proyectos en la gaveta, para los cuales no he conseguido el financiamiento, porque son costosos. El dinero apareció para este, porque era más barato y hablaba de temas actuales, pero hay que seguir luchando. Nosotros hacemos el cine que podemos hacer y esa es la visibilidad de nuestra obra.

Esta condicionante podría influir, considerablemente, en la calidad del cine cubano…

En ese sentido, los realizadores nos encontramos ante una gran disyuntiva. Con los guiones que tengo engavetados no me puedo defender, porque no son películas.  Cuando me pongo a pensar en un nuevo proyecto, a veces me centro en el costo. En otras ocasiones me doy cuenta que no debería actuar así y me digo: tengo que crear y olvidarme de la cuestión monetaria. Primero a escribir, y después a buscar el financiamiento.

or ejemplo, La noche de los inocentes está concebida en una sola locación por el tema del dinero, al igual que muchas de las producciones cubanas actuales. Sin embargo, la necesidad de expresarnos sobrepasa el tema de los costos y por eso, nos restringimos a estas características: una sola locación, pocos actores, reducido tiempo de rodaje.

Las limitantes económicas afectanmucho la calidad de las obras. Incide, por ejemplo, contar con una buena cámara, aunque reconozco que solo es un vehículo, y que lo vital es que tengas un buen fotógrafo; afecta la cantidad de actores; el periodo de filmación, porque no es lo mismo rodar en ocho semanas que en cinco. Cuando tienes poco tiempo, parece que estás haciendo un videoclip muy largo. Entre otros muchos factores que sí inciden en la calidad del cine.

Sus obras anteriores (Amor vertical y La noche de los inocentes) son dramas con matices cómicos,pero no llegan a ser comedias, sin embargo, esta sí lo es. ¿Qué elementos del género creeimprescindibles para  conquistar a los espectadores?

El público cubano, por tradición, ver comedias. No obstante, en la actualidad, a veces la gente está saturada del tipo de comedia cubana que le presentan, porque se han hecho mal, son reiterados los patrones y se usan elementos del género que no son finos, ni sutiles. Yo quería escribir una obra en la que me nutriera de la rica tradición nuestra de los años 60, por ejemplo. Mi premisa fue concebir un filme que estableciera una comunicación sencilla con el público, pero que a la vez este tuviera un papel activo al observarlo, que tuviera que hacer cierto esfuerzo intelectual a partir de las exigencias del guion. No quería un espectador pasivo que recibiera mi propuesta por recibir.

¿Después del Festival el público cubano podrá volver a disfrutar de Boccaccerías…?

La película la terminamos hace muy poco. Queríamos que se estrenara en La Habana, durante el Festival, y trabajamos muy duro para estar aquí. Nuestra cinta se filmó en enero y, por eso, tuvimos que hacer un gran esfuerzo para alcanzar la meta. El Festival es un espacio importante para la película y para el cine cubano en general. Ojalá vinieran más distribuidores, exhibidores, para que se puedan relanzar nuestras creaciones, que es lo que nos permite seguir haciéndolas. Ni siquiera hemos hablado de fecha de estreno, pero seguramente será para el próximo año.

Por Nadia Herrada Hidalgo

 
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