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“Durante mucho tiempo mi película no tuvo nacionalidad y ahora tiene cinco.”

Foto: Cortesía del entrevistado

La película El acompañante, de Pável Giroud, es una de las coproducciones nominadas a los Premios Platino, sobre estos galardones y el cine latinoamericano, Giroud conversó en exclusiva.

Aunque parezca una obviedad, pues estás nominado en ella, ¿me gustaría saber qué importancia le das a que los festivales y premios creen secciones de competencia como las de cine y educación en valores?

Nunca había pensado en ello hasta que logramos esa nominación, que certifica que alcanzamos nuestro propósito. Si escarbas en viejas entrevistas descubrirás que varias veces dije que pretendía que El acompañante trascendiera esas casi dos horas que dura dentro de la sala de cine y te la llevaras contigo. La recompensa más grande que he tenido es el de la audiencia joven, que no tenía idea de que eso había ocurrido en su país; de los que lo vivieron en carne propia; de los que se sintieron reflejados y revivieron sus miserias humanas, conductas generadas por esa mezcla fatal que componen la ignorancia y los prejuicios. O del público foráneo que la recompensó con sus votos en muchos festivales. Es importante que se potencie esa valía que el cine tiene. No hay por qué hacer cine didáctico o moralista para educar y fomentar valores.

 

Como jurado y nominado, que has sido ¿crees que los Platino hagan un representación de los principales festivales de la región o en sus ediciones han marcado una voz propia con sus premios?

Cada evento tiene su voz propia. Hay un tipo de filmes que se premia en Cannes y otro tipo de filmes que se impone en los Oscars, por poner dos conocidos ejemplos. Los Platino no solo engloban el resultado de los festivales regionales, sino del mundo entero. Ahí estás compitiendo con más de 800 películas, con Leones de Oro de Venecia, Cámara de Oro de Cannes, Osos Berlineses. Creo que si miras los ganadores de mejor película en las anteriores ediciones lo comprobarás: Gloria, Relatos salvajes y El abrazo de la serpiente. Las dos últimas Nominadas al premio Oscar y en el caso de El abrazo…, premiada en Cannes. En este tipo de evento en que hay votaciones secretas y el jurado no debate, tipo Academia, tienden a imponerse nombres o películas que ya han sonado, que vienen tras estrenarse en uno de los tres grandes festivales o incluso ganado premios en ellos; y esas generalmente van calzadas por productores con músculo. En esta fase final, el poder de los productores incide, sobre todo en las horas de campañas a alto nivel que ya arrastran esos films. Los favoritos son favoritos por algo. Cuando me vi entre los diez finalistas en siete categorías, creí que ahí terminaba el camino. El nivel de esas diez era soberbio. Cuando leí las cinco nominadas a Mejor película y Director, no me sorprendí. Eran los que yo pensaba que estarían, ahora bien, cuando vi a El acompañante nominado a mejor guion fui el primer sorprendido. La pelea era muy dura y grandes nombres del cine mundial que aspiraban quedaron fuera. Cada edición que viene trae una competencia más difícil.

 

El acompañante tuvo un recorrido comercial exitoso, lo cual recuerda que el cine es un arte y una industria ¿cómo ves lo referente a la industria actualmente en el cine latinoamericano y en especial en el cubano?

Yo creo que ha tenido un recorrido digno, pero llamarlo exitoso es una exageración. Hemos logrado estrenar en salas de Francia, haberla vendido a HBO y siguen surgiendo opciones, que no están mal. También habría que ver como se mide el éxito. Si es en generar ganancias sobradas, no somos ese ejemplo. Si lo medimos por la respuesta que ha tenido por parte de la mayoría de los espectadores, la crítica y su recorrido por festivales y salas, que ya lleva más de dos años, sí. Antes se podía hablar a la vez así como preguntas «cine latinoamericano y en especial Cuba». Hoy no, porque hay notables diferencias y distancias. La industria del cine cubano no existe. Está en crisis absoluta, mientras que muchos países de Latinoamérica que antes acudían a Cuba para desarrollar su cine, como Colombia, por ejemplo, han tenido un despegue brutal y forman parte activa del panorama cinematográfico mundial. Y ese desarrollo se debe al impulso que desde sus estados, el cine ha tenido. Leyes fiscales e incentivos a la inversión en el cine. Fondos de fomento y todo lo que en Cuba se está demandando. Hay un reporte elaborado por cineastas cubanos que es un diagnóstico muy acertado de lo que ocurre en Cuba. Duraría mucho esta entrevista si me detuviera en las fallas porque es de todo el sistema desde cómo se desarrollan los proyectos hasta su exhibición.

 

Los Premios no legitiman pero dan reconocimiento, se ha dicho muchas veces, ¿para ti cuáles serían los aportes que otorgan los Platinos en ese sentido?

Si hubiera un plebiscito en el que los cineastas votáramos entre si se debiera competir o no competir en los eventos, votaría por lo segundo, porque si algo tiene seguro una competencia no deportiva, es su relatividad. Lo que ocurre es que los premios forman parte de este juego y si los ganas debes aprovecharlos, darle bombo y platillo y así hacer caminar más a tu película, sobre todo si es pequeña y no puedes dedicar presupuesto a costosas campañas. Los Platino es el evento que más cine de Iberoamérica engloba y votan todas las áreas del cine de cada país, incluido Estados Unidos, porque también votan miembros de su academia. No hay otro en que más de 800 películas sean elegibles. De modo que con solo tres ediciones pasadas, es el evento más grande que ha surgido. Poco a poco mientras sean más conocidos a nivel mediático irá adquiriendo personalidad propia a nivel de show, digo yo, porque ciertamente ha tenido que aferrarse a fórmulas ya probadas, en su afán de calar y ganar adeptos en poco tiempo. Creo que hay que defenderlo aunque tengamos que pasar por el calvario y caminar sobre una alfombra roja vestido de smoking en pleno verano y sonreír a las cámaras como si eso fuera parte de nuestro día a día. Algún sacrificio hay que hacer.

 

En tu página de Facebook has reconocido y celebrado que Panamá, se congratule por la nominación del filme como una película en la que participó ¿cómo ves las coproducciones entre Latinoamérica, es solo regionalismo o efectivamente tienen un futuro comercial?

Le estás preguntando eso a alguien que de no ser por esa multi-coprodución que se montó no hubiese logrado su sueño. Mi película es cubana, pero también es francesa, colombiana, venezolana y panameña. Para nosotros los cubanos es importante, porque esos países tienen fondos de ayuda a los que podemos aplicar a través de ellos y en nuestro país no existen esos fondos; esos países tienen una infraestructura técnica que aquí han ido desapareciendo y gran talento creativo en sus técnicos y aristas, que hablan nuestro mismo idioma. Recuerdo que cuando fue presentada en el Festival de La Habana, el presentador la anunció como: «el film cubanofrancocolombovenezolanopanameño» y el cine se fue abajo de la risa, ignorando la de sudor y lágrimas que costó eso. Durante mucho tiempo mi película no tuvo nacionalidad y ahora tiene cinco.

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