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Porro, ese “Quijote obstinado”

En la tarde del viernes la arquitectura tomó los espacios del Cine Club Festival. A un año de comenzada esta iniciativa que auspicia la Casa del Festival de Cine, el tema elegido fue la obra arquitectónica de Ricardo Porro.

Gracias a la obra de  artistas como él, es que la arquitectura se puede pensar como arte. “Su trabajo estaba lleno de analogías sutiles, donde se repudia lo obvio, la moda”, rememoró el invitado al panel Eduardo Luis Rodríguez.

Para este arquitecto el legado de la obra de Porro a la cultura cubana es similar a la herencia de Wilfredo Lam, de José Lezama Lima. Rodríguez describió al arquitecto como “un Quijote obstinado”. Gracias a él, a Vittorio Garatti, y a Roberto Gottardi existen maravillas como las Escuelas de Arte de Cubanacán en Cuba.

En 1961, Porro se convirtió en el coordinador del proyecto de escuelas de arte nacionales que se establecieron en las afueras de La Habana. En ese año invita a trabajar a los arquitectos italianos Vittorio Garatti y Roberto Gottardi.

Pero para que perduren estas obras no solo bastan el reconocimiento y el homenaje, es necesario también el esfuerzo que audiovisuales como Unfinished Spaces (2011; Alysa Nahmias-Benjamin Murray)   pueden aportar.

Con más de un siglo de creadas, las que hoy se conocen como el Instituto Superior de Arte (ISA) y la Escuela Nacional de Arte, les urge tanto la restauración de los espacios acabados, como concluir aquellos que quedaron en la mente de los proyectistas.

Según el arquitecto Universo García Lorenzo, quien estuvo a cargo de una primera etapa del inicio de la reconstrucción y la restauración de esta obra, se hicieron acciones que fueron valiosas; además de que se pudo contar con la presencia de los tres creadores principales.

Actualmente estas obras avanzan muy despacio debido a la situación económica de Cuba, y aunque se han hecho gestiones de financiamiento como incluir las edificaciones en la lista World Monuments Fund, en los años 2000 y 2016, aún así es necesario buscar soluciones para que estas obras declaradas Monumento Nacional en 2011, no se pierdan y con ellas, parte del legado de tres grandes artistas.

Boceto relizado por Porro de las escuelas de arte. Tomado del MoMa

“A Porro le gustaba intercambiar con los estudiantes. Le gustaba verlos bailar en los tabloncillos. Para él ver ese momento era sentir que su obra había alcanzado el momento cumbre”, recordó García Lorenzo, quien estuvo con el arquitecto en las numerosas visitas que hiciera a la escuela de danza.

A las 8:00 p.m. se proyectó los documentales: Ricardo Porro – Tríptico – I El salto mortal y Ricardo Porro – Tríptico – II  El arte de decir, ambos del realizador Roberto Santana Duque Estrada.

“Este audiovisual es resultado de una entrevista en la casa de Porro en París. Pensé primero hacer este tríptico en forma cronológica, pero al final decidí exponer una primera parte su trabajo en Cuba, en la segunda su visión del mundo como artista y la tercera su obra en Europa”, esta última fue presentada en la edición pasada del Festival de Cine de La Habana.

Esta coproducción de Cuba, Francia y Liechtenstein, estrenada en 2017, abarca la obra de Ricardo Porro en Cuba y su incursión en otras artes, tales como la pintura y la escultura, así como el diseño de muebles y la docencia.

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