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Santiago Zapata: “Todos fuimos monos”

Foto: Pedro Suárez

Ciento dos minutos. Una sarta de planos detalles para vivir entre el estómago y la piel. Elegida por Colombia como su representante para competir por el Oscar a Mejor Película Internacional, Monos también llega a la selección oficial del Festival de Cine de La Habana. En su esencia, el filme describe el accionar de un grupo de guerrilleros adolescentes que funciona como un culto y ha secuestrado a una doctora estadounidense en plena selva de montaña. Los entrenamientos cotidianos, las contradicciones, los deseos y las miserias de estos jóvenes son descriptos de manera bella y brutal.

Santiago Zapata carga sobre sus dotes la producción de la cinta. Como todo su equipo, archiva las experiencias de la coordenada temporal en tiempos y rodaje y concepción de Monos. Ha venido a La Habana a representar la película que más ama y la que más le ha costado producir durante su carrera.

¿Cuál fue el leit motive de esta historia?

Quisimos que Monos sucediera en esos lugares tan universales ubicados como en otro planeta, en otra región. A partir de ahí todo apuntó a elementos naturales más allá que obviedades de la guerra o la repercusión de la violencia política en Latinoamérica. Humanidad es la categoría que nos une a todos, de cómo todos de alguna manera fuimos adolescentes y buscamos pertenecer a un grupo de individuos, ser amados y de ahí utilizar el cuerpo o la manada.

Trabajar con Wilson Salazar, un excombatiente por más de una década en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia junto a la inmersión de jóvenes no actores. ¿Desafío adicional o privilegio?

Wilson es un ex combatiente de la guerrilla colombiana de las FARC. Lo conocimos cuando estábamos buscando locaciones y nos impresionó su historia porque entrenaba guerrilleros, era su trabajo en las fuerzas revolucionarias. Logró escapar porque no estuvo de acuerdo con muchas cosas que sucedieron internamente y se estaba adaptando a la vida civil y a la paz. Inicialmente, su trabajo iba a ser entrenar a los chicos que eran parte del ejército clandestino, pero descubrimos en su hacer una imagen muy impactante dentro de la escena y decidimos incluirlo dentro del guion y la película.

¿Cómo se vivió en sí la adaptación a los lugares y la relación de los actores?

Durante el proceso de preproducción los jóvenes convivieron juntos como manada real. En este filme no hay protagonistas. Estaba la necesidad de que se adaptaran y para eso convivieron tres semanas en un campamento donde por las mañanas hacían ejercicio físico con Wilson y en las tardes hacían entrenamiento actoral, una preparación, dado que la mayoría de los figurantes había actuado antes.

Todos nos vinculamos al proyecto. Durante la producción tuvimos un rodaje bastante difícil, exigente. Superamos desafíos físicos y emocionales. Estuvimos durante nueve semanas fuera de nuestros ambientes, acampando en condiciones extremas, pero siempre había una sensación comunitaria entre los que estábamos detrás de cámaras y los actores. El vínculo humano nos mantuvo juntos ante las más diversas circunstancias. De alguna manera todos fuimos monos.

Monos, entre otros reconocimientos, fue premio del público en el Festival de Cartagena de Indias. A propósito de este galardón ¿Cómo ha sido recibida su película por los públicos colombianos e internacional?

La recepción ha sido increíble. En estos momentos ha sido la película más vista del año en Colombia. Tuvimos muchísimos más espectadores de los que consigue una película colombiana normalmente. Ha sido interesante porque, aunque no se ubica en un punto geográfico o una coordenada específica, en todos los lugares donde la hemos mostrado la gente se identifica con algún rasgo o situación social de su país, la trama, y por su puesto nuestra tierra ya que venimos de un conflicto de violencia política de más de 50 años. Esta producción cuestiona lo que sucede o puede suceder ahora que se piensa negociar la paz.

Luego de ser recibida y galardonada en varios festivales, ¿por qué traer el filme a Cuba?

Es la culminación de un año lleno de momentos donde hemos llevado la película a otros países, a otras culturas y sociedades y somos muy felices de culminar el año con Cuba. La misión que tiene el cine como medio de comunicación para revolucionar, para motivar a cambios, sacude un poco el status quo de las personas hasta ahora. La retroalimentación ha sido un espacio para procesar opiniones. La película no busca respuestas, sino que cada quien encuentre su propio significado. Monos viene del griego único, solo, el individuo actuando en un contexto.

¿Cómo hallaron estos espacios para el rodaje?

Las locaciones eran extremas. Había alturas de 4000 metros sobre el nivel del mar y solamente moverse con la falta de oxígeno fue un reto en superlativo, parte del equipo sufrió vértigos, desmayos, desplazamientos de cuatro o cinco horas de transporte en carros, en mulas, caminando o en balsas.

En esas selvas vírgenes, convivimos con unos mineros artesanales buscadores de oro que viven con sus familias allí y conocen la selva y el río y se volvieron parte de la producción, nos enseñaron a sortear los espacios allí.

Sobre la aventura vista en particular desde el rol de productor…

La película comenzó ganando el fondo gubernamental colombiano, y poco a poco con el guion fuimos ganando otros apoyos. En esencia, Monos es un filme que se descubrió mientras se hacía, a medida que pasaban los días de grabación íbamos adquiriendo material que enviábamos a distintos fondos y eso nos fue ayudando.

¿Cómo enriqueció su carrera este proyecto?

Es lo más difícil que he hecho como productor. Monos nos empujó a todos más allá de los límites físicos y emocionales, pero fue hermoso ser parte de algo significativo. Es una cinta de corazón y alma colombianas más un gran esfuerzo internacional coproducido por más de siete países. Es interesante ver cómo el nuevo cine independiente necesita funcionar, apoyarse en la cooperación. Aprender a compartir con una producción conjunta con otros países fue reto de primeras veces, mi trabajo anterior había sido financiado solo en Colombia.

 

Santiago define a Monos como un concierto de rock: te golpea en la cara, te golpea en el estómago, te saca el aire, es vertiginosa, emocionante, llena de adrenalina y eso ha conectado.

 

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