1.160 visitas

Sara Gómez: “No puedo plantearme el cine didáctico como una especialidad, sino como una necesidad”

La Segunda Dosis, como parte de la edición 42 del Festival de Cine de La Habana viene acompañada, además de la selección en concurso, de secciones no competitivas con un plan de actividades, citas con la prensa e invitados.

Dentro de los encuentros teóricos estará el homenaje a la directora cubana Sara Gómez, espacio donde se exhibirán las copias recién restauradas de su mítico largometraje De cierta manera (1974) y sus excelentes documentales Guanabacoa: Crónica de mi familia (1966), Iré a Santiago (1964) y Una isla para Miguel (1968).

Asimismo, el próximo seis de diciembre a las 10 de la mañana se desarrollará en la Sala Yelín de la Casa del Festival el evento teórico “Sara Gómez, por una poética de los márgenes”.  En este espacio participarán destacados intelectuales cubanos con amplia trayectoria en el mundo de las letras y el cine como el reconocido narrador y guionista de cine Eliseo Altunaga, el dramaturgo e investigador Gerardo Fulleda León, el poeta, crítico, ensayista y narrador Víctor Fowler y la investigadora, profesora y ensayista Astrid Santana. A este gremio se sumará la canadiense Susan Lord, académica y profesora del Departamento de Film y Media de la Universidad de Queen’s, Kingston.

Sara Gómez hizo énfasis durante su carrera en el hecho de analizar el poder del realizador y del cine, en especial del documental, así como las fuentes de información y estimuladores de la formación de la sociedad. Su propio juicio sobre el tema es clave para entender y analizar la trascendencia de su obra, como estas líneas de opinión publicadas en la revista Pensamiento Crítico en julio de 1970:

“No puedo plantearme el cine didáctico como una especialidad, sino como una necesidad. Para muchos de nosotros la vocación de cineastas nos nació con la de revolucionarios y ambos oficios han llegado a constituirse como inseparables. Si sentimos la necesidad de un cine didáctico en tanto que revolucionarios, este siempre será útil, interesante y cinematográficamente válido en tanto que cineastas. El cineasta cubano se expresa siempre en términos de revolucionario; el cine, para nosotros, será inevitablemente parcial, estará determinado por una toma de conciencia, será el resultado de una definida actitud frente a los problemas que se nos plantean, frente a la necesidad de descolonizarnos política e ideológicamente y de romper con los valores tradicionales ya sean económicos, éticos o estéticos. […] Y es que en una sociedad que se fija como meta la necesidad de llegar a transformarlo todo, hasta a sí misma, el artista se expresa, siempre y cuando refleje esa desesperada necesidad. Expresar esa angustia será lo culturalmente válido”.

La obra de Sara Gómez constituye un aporte invaluable para la cinematografía cubana. El acercamiento que hace la edición 42 a través de estas proyecciones y dicho evento, permitirán a críticos y académicos volver sobre la que fue durante mucho tiempo, la única cineasta mujer en los momentos fundacionales del ICAIC.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *